viernes, 1 de octubre de 2010

Los colectivos son un gran problema para el tránsito de la Ciudad de Buenos Aires

Ya no sorprende ver en los medios cada día a uno o más colectivos involucrados en un “accidente” en las calles de la Ciudad. Los interrogantes son muchos para un grave problema de la Ciudad. Nuevamente como cada semana los medios anuncian choques y muertes, los llamados “accidentes” ¿lo son realmente? La campaña de la joven Agencia Nacional de Seguridad Vial afirma que “Si se puede evitar, no es un accidente”. ¿Por qué hay tantos “accidentes” con colectivos? ¿Será que la ciudad no aguanta?

El primer aspecto a tratar sobre esta problemática es el hecho de que la ciudad no resiste la cantidad de autos que recibe cada día. Con el crecimiento demográfico los distintos países han tomado diferentes caminos con respecto al transporte que podemos englobar en dos grupos: por un lado los que incentivaron y acrecentaron las redes de transporte publico (principalmente redes de trenes); y por otro lado los que invirtieron en infraestructura de autopistas y calles urbanas incentivando el transporte privado. En el especial caso de la Argentina, a partir de la instalación de la industria automotor en los años ’30, el modelo cambió y la antes fundamental red ferroviaria fue perdiendo peso contra las autopistas y el tren fue perdiendo su lugar frente al colectivo.

Los números del año 2008 marcan que hay en circulación más de 9600 unidades, pertenecientes a las 135 líneas que transitan la Capital Federal. Ya en el año 2007 un total de 2.421 millones de pasajeros utilizaron medios de transporte público interurbano e intraurbano, y un total de 403 millones de vehículos circularon por las autopistas y accesos a la Ciudad. Es decir que mensualmente, alrededor de 200 millones de pasajeros utilizan los distintos medios de transporte. De ellos, alrededor de 25 millo­nes lo hacen en subterráneo y premetro y aproximadamente 36 millones, en tren; el resto, 139 millones de pasajeros –un 69.5% del total mensual de pasajeros-, se traslada en las líneas de colec­tivos que cumplen la totalidad de su reco­rrido en la Ciudad y el Gran Buenos Aires.

Por último, la presión bajo la que trabajan los chóferes hace que muchos elijan violar las normas de transito para llegar cumplir en horario su recorrido. Pasar los semáforos en rojo y dejar descender pasajeros en medio de una avenida se volvieron prácticas habituales. Las empresas no se responsabilizan y desvían las miradas hacia las subas en el combustible y los bajos precios de los boletos en comparación con los boletos de otras partes del mundo.
 
Es claro que la red de colectivos es el más importante medio de transporte público, cubre la totalidad de la capital en contraste con las escasas redes de subterráneos y trenes. La gran cantidad de colectivos que circulan sumados al enorme parque automotor privado estable lleva a la ciudad a un caos vehicular día tras día. Es preciso que el Gobierno de la Ciudad tenga la convicción y la una política firme para ampliar las redes de subtes y trenes para desagotar la flujo de vehículos en la ciudad.